No saber qué sientes también es una forma de malestar

Muchos hombres llegan a un proceso terapéutico diciendo algo parecido a esto: “No sé qué me pasa” o “no sabría decir qué siento”.

No siempre hay tristeza clara, ni ansiedad evidente, ni una emoción concreta que señalar. Hay más bien una sensación difusa, una incomodidad interna difícil de nombrar. Y esa dificultad para identificar lo que ocurre suele generar frustración, porque se espera de uno mismo tener respuestas.

Si te cuesta identificar lo que sientes y quieres empezar a comprenderlo sin presión, puedes solicitar una entrevista de valoración para explorar este espacio con calma.

Sin embargo, no saber qué sientes no es un fallo, es una experiencia más común de lo que parece y, en sí misma, una forma de malestar emocional.

La desconexión emocional no aparece de la nada

Muchos hombres han aprendido a relacionarse con el mundo desde la acción y la resolución de problemas. Esto es útil en lo práctico, pero deja poco espacio para detenerse a observar lo que ocurre por dentro.

Con el tiempo, esa falta de atención al mundo emocional genera una desconexión progresiva. No porque no haya emociones, sino porque no se ha desarrollado el lenguaje ni el hábito para reconocerlas.

Cuando las emociones no tienen palabras

Las emociones que no se nombran no desaparecen. Suelen manifestarse de otras formas:

  • Tensión corporal.

  • Irritabilidad.

  • Cansancio constante.

  • Dificultad para concentrarse.

  • Distancia en las relaciones.

En estos casos, el malestar no se vive como algo “emocional”, sino como algo molesto, incómodo o inexplicable. Esto explica por qué muchos hombres dudan antes de buscar terapia emocional para hombres, pensando que “no es para tanto”.

El miedo a mirar hacia dentro

Para algunos hombres, el problema no es solo no saber qué sienten, sino el temor a descubrirlo. Mirar hacia dentro implica bajar el ritmo, dejar de hacer y empezar a sentir. Y eso puede generar inseguridad.

El acompañamiento terapéutico online no busca forzar emociones ni provocar catarsis. Busca algo más sencillo y más profundo: crear un espacio donde sea posible escuchar sin presión ni juicio.

No saber qué sientes no significa que estés desconectado para siempre. Significa que hay algo pidiendo atención.

La terapia no consiste en tener respuestas rápidas, sino en aprender a formular las preguntas adecuadas. Y ese proceso empieza, muchas veces, reconociendo honestamente: “no sé qué me pasa, pero quiero entenderlo”.

Explora otras publicaciones

Artículos dirigidos a hombres sobre malestar emocional, relaciones, trabajo, crisis y procesos de cambio

Ser hombre hoy: entre el silencio y la confusión
Estar en pareja y sentirse solo
Cuando “todo está bien” pero algo no encaja